“El Faraón egipcio” Mohamed Salah: de adolescente errante a orillas del Nilo a superestrella de Anfield

1. Introducción: el final de una era

El 24 de marzo de 2026, una noticia sacudió el mundo del fútbol. Mohamed Salah publicó un vídeo en sus redes sociales anunciando que abandonaría el Liverpool al término de la temporada, poniendo fin a nueve años de trayectoria en Anfield.

“Lamentablemente, ha llegado el día. Dejaré el Liverpool al final de esta temporada.” En el vídeo, el egipcio de 33 años hablaba con serenidad, aunque sin ocultar la emoción. El Liverpool emitió inmediatamente un comunicado confirmando la decisión y señalando que “ambas partes han llegado a un acuerdo sobre el futuro”: Salah se marcharía con la carta de libertad. El club añadió que más adelante, ese mismo año, organizaría un gran homenaje de despedida para la leyenda.

Desde los humildes pueblos a orillas del Nilo hasta el resplandor de Anfield, a Salah le llevó quince años completar una remontada épica propia de la gente corriente.

2. Forjado a orillas del Nilo: la dura travesía futbolística de un chico de pueblo (1992-2012)

2.1 Origen humilde, corazón ardiente

Mohamed Salah nació el 15 de junio de 1992 en un pequeño pueblo del oeste de Egipto llamado Basyoun. Su familia no era adinerada; su padre era un modesto funcionario del gobierno local y todos llevaban una vida sencilla y tranquila.

Su amor por el fútbol fue casi innato. Con siete u ocho años ya se pasaba el día pegado al televisor viendo la Champions League y luego jugaba en la calle con los amigos, imitando una y otra vez al brasileño Ronaldo, al francés Zidane y al italiano Totti. Por aquel entonces nadie imaginaba que aquel niño que corría sobre campos de tierra polvorientos se convertiría en una superestrella que dejaría boquiabierta a toda Europa.

2.2 La “epopeya del transporte” del joven Salah

En 2006, con 14 años, Salah fue descubierto por El Mokawloon, equipo de la máxima categoría egipcia, y firmó su primer contrato profesional. Pero lo que le esperaba no era un camino de rosas, sino una durísima “maratón de desplazamientos”.

El centro de entrenamiento de El Mokawloon estaba en El Cairo, a casi 100 kilómetros de su casa. Como su familia no podía permitirse que se mudara a la capital ni que nadie lo llevara, Salah tenía que viajar solo cada día: a las siete de la mañana iba al colegio, a las nueve lo dejaba, y entonces tomaba tres, cuatro o incluso cinco autobuses distintos, con un trayecto de entre cuatro y cuatro horas y media solo de ida, para llegar al entrenamiento alrededor de las dos de la tarde.

Entrenaba de tres y media o cuatro a seis de la tarde, y luego desandaba el camino: otros cuatro o cinco autobuses, y a casa no llegaba hasta las diez o diez y media de la noche. Cenaba rápido, se iba a dormir y a la mañana siguiente todo volvía a empezar.

“Entrenábamos cinco días a la semana y así estuve tres o cuatro años”, recordó después Salah en una entrevista. “Fue una época dura. Pero yo era muy joven y solo quería ser futbolista profesional. No sabía qué me depararía el futuro; simplemente tenía un deseo inmenso de cumplir mi sueño”.

El alcalde de su pueblo describió más tarde aquella etapa así: “Mohamed solo tenía 14 años y se pasaba casi diez horas al día viajando de ida y vuelta para entrenar. Era literalmente un ‘viaje de tortura’.”

2.3 Primeros destellos

Su perseverancia dio frutos. Con 17 años debutó con el primer equipo de El Mokawloon, y en 2010 incluso llegó a marcarle al Al Ahly, el gran gigante egipcio. Sin embargo, justo cuando su carrera empezaba a encarrilarse, una tragedia repentina lo cambió todo.

El 1 de febrero de 2012, el estadio de Port Said fue escenario de una enorme revuelta entre aficionados que dejó más de 70 muertos y más de mil heridos. La Federación Egipcia de Fútbol canceló de inmediato el resto de la temporada. Sin fútbol, la carrera de Salah se asomó al abismo.

3. Llamando a las puertas de Europa: el “verdugo de los blues” surgido en una pequeña ciudad suiza (2012-2014)

3.1 Un giro del destino nacido de la tragedia

El destino le cerró una puerta pero le abrió una ventana. Tras la tragedia de Port Said, el Basilea suizo, que buscaba refuerzos, organizó un amistoso contra la selección egipcia sub-23. Salah salió en la segunda parte y marcó dos goles, dando la victoria a Egipto por 4-3. Nada más terminar el partido, el Basilea lo invitó a una prueba.

En el verano de 2012, con 20 años, Salah fichó por el Basilea y pisó por primera vez suelo europeo.

3.2 Brillando en Suiza, deslumbrando en Europa

En su primera temporada completa en el Basilea, Salah conquistó la liga suiza y fue elegido mejor jugador del campeonato. Pero lo que de verdad lo catapultó a la fama fue la Champions League 2013-14.

En septiembre de 2013, primera jornada de la fase de grupos, el Basilea visitó al Chelsea en Stamford Bridge. Salah marcó un gol y dio una asistencia para tumbar al campeón vigente por 2-1.

La fama de Salah comenzó a extenderse y, ya por aquel entonces, no era raro ver por las calles de Basilea aficionados luciendo camisetas de futbol replicas con el dorsal del extremo egipcio, un gesto que anticipaba el fenómeno de masas en el que se convertiría años después.

Dos meses después, en el partido de vuelta en casa, en el minuto 87 recibió un pase largo, encaró al portero en el área y con una vaselina fría de zurda volvió a batir al Chelsea, firmando el 1-0 y consumando el doblete ante los blues. Al terminar el encuentro, el portero Petr Čech se quedó arrodillado sobre el césped sin querer levantarse. Y el joven que lo había castigado dos veces se ganó un apodo: “el verdugo de los blues”.

3.3 Primer asalto a la Premier y el “muro del novato”

Sus exhibiciones no pasaron desapercibidas en el Chelsea. En enero de 2014, los blues pagaron 11 millones de libras por el extremo egipcio. José Mourinho, entonces entrenador, bromeó tras el fichaje: “Lo primero es que ya no nos marcará goles… y eso es una buena noticia”.

Lo que Mourinho no imaginaba era que Salah no solo no volvería a marcarle al Chelsea, sino que prácticamente no haría nada en el Chelsea. En el equipo de Mou nunca gozó de confianza: en temporada y media apenas disputó 19 partidos oficiales y marcó dos goles.

Aquellos meses fueron los más oscuros de su carrera. Mikel John Obi, excompañero en el Chelsea, contó después en su podcast una anécdota: durante un partido, Mourinho le echó una bronca tan dura a Salah en el descanso que el egipcio rompió a llorar. Mou no lo sacó tras el descanso; directamente lo sustituyó. “Pensábamos que lo iba a hacer volver”, recordó Mikel, “pero su cabeza quedó destrozada”.

Años después, Mourinho reconoció que cuando Salah pasó de un club suizo modesto directamente a un gigante de la Premier, no estaba preparado ni física ni mentalmente: “Entonces era solo un ‘proyecto de jugador’, y ahora se ha convertido en uno de los mejores del mundo”.

4. Renacer en Italia: recuperando el instinto asesino en medio de la decepción (2015-2017)

4.1 Un préstamo que lo cambió todo

En el mercado de invierno de 2015, el Chelsea cedió a Salah a la Fiorentina. En media temporada en Florencia dispuso de muchos más minutos y fue recuperando ritmo y confianza.

4.2 Explosión en Roma

En el verano de 2015, Salah llegó cedido a la Roma. En el conjunto giallorosso, el egipcio explotó definitivamente: 41 partidos oficiales, 19 goles y 15 asistencias aquella temporada, convirtiéndose en uno de los atacantes más temibles de la Serie A. Su gran rendimiento en Roma le allanó el camino de vuelta a la Premier por la alfombra roja.

5. Consagración en Anfield: nueve años de gloria para una leyenda inmortal (2017-2026)

5.1 Fichaje récord bajo sospecha

De hecho, el vínculo entre Salah y el Liverpool se remonta a cuando él tenía 18 años. Ya en 2010 los ojeadores reds habían seguido al joven egipcio, aunque por diversos motivos la operación no se concretó entonces. Hubo que esperar al verano de 2017 para que el Liverpool pagara al Roma 42 millones de euros, el traspaso más caro de la historia del club en aquel momento.

Sin embargo, la prensa no fue amable con aquel “deshecho del Chelsea”. Las dudas arreciaban: ¿de verdad valía ese precio un egipcio que ni siquiera jugaba en el Chelsea?

Salah respondió con goles.

5.2 Una primera temporada de leyenda, arrasando en Inglaterra

En la campaña 2017-18, en su primer año de regreso a la Premier, Salah consumó una “venganza” increíble. Marcó 32 goles en liga, pulverizando el récord de tantos en una sola temporada de la Premier, y se llevó los tres grandes premios individuales —Jugador del Año de la PFA, de la FWA y el oficial de la Premier— además de la Bota de Oro.

Los aficionados de Anfield no tardaron en bautizarlo con un apodo sonoro: “El Faraón egipcio”. En la grada de The Kop empezó a sonar cada partido un cántico bautizado como Mo Salah: “Si sus goles son lo bastante buenos para nosotros…”. La delantera formada por Mané, Firmino y Salah, bajo la batuta de Jürgen Klopp, se convirtió en el tridente más temido de Europa.

 

5.3 Encadenando títulos

En los años siguientes, Salah y el Liverpool escribieron juntos uno de los capítulos más gloriosos de la historia del club:

  • 2018-19: Salah revalidó la Bota de Oro de la Premier y transformó el penalti decisivo en la final de la Champions, en la que el Liverpool venció al Tottenham para conquistar su sexta Copa de Europa.

  • 2019-20: Salah lideró al Liverpool hacia el primer título de liga del club en 30 años, poniendo fin a la larguísima espera de Anfield.

  • 2021-22: otra Bota de Oro para Salah.

  • 2024-25: ya con Arne Slot en el banquillo tras la marcha de Klopp, Salah ganó su cuarta Bota de Oro en la Premier y levantó su segunda liga inglesa.

Con cada título conquistado, la leyenda de Salah seguía creciendo, y cada vez más seguidores en todo el mundo querían hacerse con una camiseta Liverpool que llevara el número 11 y el nombre del egipcio estampado en la espalda, convertida ya en un símbolo de una época dorada.

Con cuatro Botas de Oro, Salah empató con Thierry Henry como uno de los máximos ganadores históricos del trofeo de máximo goleador de la Premier League.

5.4 La leyenda del “Faraón” en cifras

Nueve años en el Liverpool: 435 partidos oficiales y 255 goles, que lo colocan como el tercer máximo goleador histórico del club, solo por detrás de Ian Rush y Roger Hunt. Sus cifras, sus Botas de Oro y sus títulos son un referente para cualquiera que vista la camiseta red en el futuro.

En su comunicado de despedida, el Liverpool definió a Salah como “uno de los jugadores más grandes de la historia del club” y calificó su etapa en Anfield como “extraordinaria”.

5.5 El momento del adiós

Detrás del brillo también hubo grietas. Al final de la temporada 24-25, Salah amplió su contrato hasta 2027, pero durante el curso 25-26 su relación con el entrenador Arne Slot se tensó públicamente. En diciembre del año pasado, en una entrevista, Salah declaró con franqueza: “Creo que es bastante evidente que hay quien quiere que cargue yo solo con toda la responsabilidad”.

Al final, ambas partes optaron por una despedida elegante: el Liverpool accedió a dejarle salir un año antes con la carta de libertad, como reconocimiento a su enorme contribución. En su vídeo de despedida, Salah dijo emocionado: “El Liverpool es mucho más que un club de fútbol. Hemos ganado los trofeos más importantes y también hemos vivido juntos los momentos más difíciles. Marcharse nunca es fácil. Me habéis regalado los mejores años de mi vida”.

6. Héroe nacional de Egipto: depositario de la esperanza de todo un pueblo

La grandeza de Salah va mucho más allá de un club. En Egipto, su altura es casi equiparable a la de las pirámides: es el orgullo del país y el referente espiritual de más de 100 millones de egipcios.

En octubre de 2017, última jornada de la fase de clasificación africana para el Mundial 2018, Egipto se enfrentaba al Congo. El partido llegó al descuento con 1-1 en el marcador. Si aquello no cambiaba, Egipto volvería a quedarse fuera de un Mundial. En el minuto 95, los Faraones dispusieron de un penalti. Decenas de miles de aficionados contuvieron la respiración; el corazón de todo un país pendía del pie izquierdo de Salah. Respiró, armó la carrera y disparó: gol. Egipto volvía a una Copa del Mundo 28 años después.

En aquel instante, Salah dejó de ser solo un futbolista. Era el héroe de una nación, la encarnación de la esperanza.

Sin embargo, su trayectoria con la selección también ha estado cargada de sinsabores. Llegó en dos ocasiones a la final de la Copa de África y en ambas se quedó con el subcampeonato: en 2017 ante Camerún y en 2022 ante Senegal. Pero, igual que cuando de niño recorría cada día caminos polvorientos sin rendirse, Salah nunca ha dejado de correr. Para el pueblo egipcio, él sigue siendo aquel héroe solitario que sostiene sobre sus hombros el sueño futbolístico de todo un país.

7. Epílogo: Nueve años de travesía que terminan, la leyenda del Faraón nunca morirá

De muchacho que pasaba diez horas diarias en la carretera para poder entrenar a orillas del Nilo, a tercer máximo goleador histórico del Liverpool venerado por Anfield. Del jugador que lloraba en el banquillo de Stamford Bridge tras ser humillado, al “Faraón” que los aficionados reds cantarán para siempre. De crío desconocido en una discreta ciudad suiza, a estrella mundial que ha ganado cuatro Botas de Oro de la Premier: Salah, con sus botas y su voluntad, ha completado una remontada épica que abarca tres continentes y quince años.

En su historia no hay atajos. Solo madrugones con la mirada de su padre despidiéndolo, solo la solitaria contemplación desde un autobús que traqueteaba, solo lágrimas en silencio en un vestuario tras ser sustituido, solo la respuesta callada de un gol tras otro cuando nadie creía en él.

Salah corrió más que nadie y ganó: ganó a sus orígenes, ganó a los prejuicios, ganó al tiempo.

En el verano de 2026, cuando salga por última vez del túnel de vestuarios de Anfield como jugador del Liverpool, se cerrará una era. Pero el nombre de Mohamed Salah quedará grabado para siempre en la memoria de esta ciudad y en el recuerdo de cada hincha de The Kop que alguna vez se puso en pie para aplaudirle.

El chico partió y regresó convertido en leyenda. El Faraón se marcha, pero los cánticos de Anfield nunca cesarán.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *